La Deslealtad Se Paga

Reconozco que cuando siento ira, esta emoción me violenta y se manifiesta la agresividad en mi, explota con llanto y el control de mis dichos se pone difícil… Aumenta considerablemente si siento incomprensión y se mal entienda la razón de esta ira…
La ira entra en mi cuando se subvaloran mis sentimientos, cuando no encuentro empatía, o siento que no hubo respeto por mis afectos.

No me avergüenzo de sentir lo que siento, lamento dañar a quien no tenía responsabilidad; mas mi razón me dice que estoy en lo cierto, la lealtad es sagrada y si la rompen me herira.

Se perdió todo por la deslealtad, no me avergüenzo de haber defendido mi lealtad, lamento haber tardado tanto en darme cuenta de la importancia que tenía para los otros.

Sé que mi acto devengará en un entendimiento distinto para mi, desde hoy partiré respetando mi intuición, mi sentir, cuando mi ser diga no, haré caso.

Yo sabía y seguí para burlar el aviso y continuar con mi anhelo por llevar a término algo que estaba dañado desde la base.

Nunca más probar cuando sepa que viene mal la semilla.

 

Déjame llorar

Es extraño ese temor a mostrar la tristeza, no querer esa muestra que es real, mi sentimiento es real…

Antes no temía exponer mi pena, hoy un pudor extraño me invade, como si fuera ofensivo demostrar que un ser excepcional me tocó el alma y marco un antes y un después.

Estoy triste, estoy profundamente triste y acumuló lágrimas en mi pecho, se infectan de no salir y el fuelle reclama. No entiendo la vida sin la manifestación del sentimiento, pero esta vida difícil me hizo daño, mi necesidad de entender y ser compasiva me enfrentó a la falta de respeto, falta de amor del medio y debo haber actuado en el mismo matiz sin saber.

Quiero drenar la pena, pero no quiero que los que amo se preocupen, siempre pensando en no causar dolor y dejando mi sentir atrás… Tengo pena carajo, tengo tanta pena que me duele el pecho… Me duele la garganta de apretar para que no se escape el sollozo y mi palidez demuestra mi tristeza, pero no quiero sus “pobrecita” porque en este mundo demostrar la pena es ofensivo para su marketing sistémico donde todos deben andar con nariz de payaso y siempre bien; estoy triste porque un ser excepcional me tocó el alma y ya no está. Si, lo conocí con su alma enorme, con su ser hermoso, humano, demasiado humano y en esa humanidad tan propia de él me eligió, me dió el honor de compartir su tiempo, su último tiempo y su marca es indeleble..

Llegó a mi vida sin que yo entendiera su magnitud y empezamos un camino de afecto sincero, era un ser amable.

Sé que la vida continúa, pero por favor déjate sentir mujer, todos merecemos detener la marcha cuando duele el pie y más si pesa la pena en el alma.

Estoy triste, se que sigo caminando pero si me ves llorar abrázame, no me digas que no lo haga, no trates de calmar mi pena, sólo la prolongas, déjame llorar y abrázame fuerte porque necesito ese abrazo, vaya que lo necesito.

chile

Vivo en Chile, donde los criminales de estado, los que tiranizaron el país mueren de viejos, donde a pesar que la dictadura terminó hace decenios, todavía no hay justicia; donde la única justicia que aspira el pueblo es celebrar la muerte casi natural de los sociópatas que arrasaron con los que lucharon por un país más justo.
Yo soy de esos que baila sobre la tumba de los asesinos, soy de las que sabe que nació en una tierra que ha sido robada a sus gentes y vendida al mejor postor por unos sucios billetes manchados de sangre.
Miro con ternura y rabia a los que gritan justicia, la impotencia y cobardía me ata las manos y se que los dueños de esos billetes no permitirán que exista que hay que ir y tomarla con nuestras manos.

A mi me duele Chile, me duele este estado de sometidos que lucharon por la libertad y se compraron la copia más barata de su feliz eden.
Me duele que a pesar de todos los abusos sea la mejor y más elegante muestra de un asilo de asesinos, pederastas, viciosos y enfermos.
Y aún viendo todo ese mar de injusticia; su gente; espere pacientemente que un dios estupido, que invoca siempre una esperanza ilusa de un castigo celestial, venga a vengar tanta injusticia; porque nosotros estamos inmersos en la esclavitud de cubrir los gastos de vivir en un lugar de belleza infinita, pero de injusticia cotidiana.